La Tercerización (Outsourcing) y las Responsabilidades Laborales

La Tercerizacion

La tercerización (Outsourcing) es una práctica que ha ido creciendo en los últimos años. Es el proceso mediante el cual una empresa se provee de un servicio o un producto por medio de un tercero. Ese producto o servicio que se subcontrata no es el objeto principal del negocio.

Lo que se busca con la tercerización es reducir costos, espacios de trabajo y que la empresa pueda enfocarse en su objeto principal.

Según estudios internacionales, en América Latina el promedio de tercerización de los procesos logísticos es de un 42%; Europa tiene niveles de tercerización logísticas de más del 90% de todos sus procesos (incluyendo almacenamiento y transporte), mientras que los Estados Unidos se sitúan en un 80% y Asia en alrededor de un 85%.

En nuestro país esa práctica se ve en las áreas de mantenimiento, transporte, seguridad (vigilancia), mensajería, y servicios informáticos pero sobre todo en el área de la construcción.

El problema de la tercerización es cuando se practica con mala fe, para evitar responsabilidades laborales. Es más fácil tercerizar un servicio que lidiar con lo que conlleva la contratación de personal.

Algunas empresas lo hacen entendiendo que como esos empleados no son ¨directos¨ de la empresa, no tienen responsabilidad al momento de que ese empleado reclame sus derechos por un desahucio o un despido. Esto no es tan simple.

En la legislación dominicana no se han tomado medidas para regular la tercerización por lo que se recurre a la figura jurídica del subcontratista en busca de ofrecer protección a los dependientes que prestan sus servicios a estas empresas.

El Código de Trabajo, en su Artículo 12, dispone que aunque en principio el subcontratista es el empleador de los trabajadores que utiliza, se le despoja de esta condición y se le califica de un simple intermediario si carece de elementos o condiciones propias para cumplir con las obligaciones que se derivan de las relaciones con los trabajadores que ha contratado. Por lo que en esta situación el contratista principal será solidariamente responsable, junto con el intermediario, de todas las obligaciones legales y convencionales que han sido contraídas con los trabajadores que éste ha contratado. Los trabajadores podrán dirigir su demanda tanto a uno como al otro.

Corresponde al contratista principal aportar la prueba de la solvencia económica del subcontratista. La Suprema Corte de Justicia indica que la prueba de solvencia económica implica demostrar que el subcontratista posee condiciones económicas suficientes para cumplir con sus obligaciones laborales.

La tercerización es un proceso que vino para quedarse, cada día está siendo más y más utilizado en nuestras empresas. Lo que se debe de procurar es regular su uso para que éste no sea indebido ni intente perjudicar a terceros.

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